A la fresca con… La Retocadora y Letypage

Por fin nos hemos sentado a la fresca con otra mujer creativa que decidió dejar la gran ciudad y dar un cambio a su vida. Y además no es una creativa cualquiera, porque son dos en una: La Retocadora y Letypage. Con La Retocadora ha sabido encontrar una forma de sustento y a la vez una manera de dar rienda suelta a su creatividad, cosa que no es fácil de unir.  Además la postproducción fotográfica le permite trabajar desde cualquier lugar. Cuando sale a la superficie Letypage se olvida del mundo digital para zambullirse en la creación analógica a base de collages que representan a la perfección todo lo que bulle por su cabeza, o mejor dicho, cabezas. También toca la batería en Muerte Mortal y rescata gatos. Nos sentamos en la puerta de casa, abrimos la bolsa de pipas, y hablamos con Leti.

¿De dónde eres, dónde has vivido y donde vives ahora?
Soy de Almoradí, un pueblo al sur de Alicante, corazón de la Vega Baja y parking de la Central Rock. A los 18 años cogí el abanico y las alcachofas y me fui a Valencia a estudiar Bellas Artes. Al terminar la carrera busqué fama y fortuna en Madrid y después de varios años encontré un novio impecable, un grupo de música, un puñado de muy buenos amigos y mucha experiencia profesional; lo empaqueté todo y me volví a la costa murciana a disfrutar de mejores vistas.

¿Por qué decidiste abandonar Madrid?
Cuando estás enganchada a los rastros, a acumular material vintage absurdo y kilos de revistas, los apartamentos madrileños se te quedan pequeños. Y con 20 años de un síndrome de Diógenes socialmente aceptable, una necesita más espacio. Eso y que ya estábamos cansados del ritmo de la ciudad, queríamos una casa más grande, la playa cerca, una vida más tranquila y pagar menos alquiler, por eso nos mudamos a Cabo de Palos.

La Retocadora: Chanel. Foto José Morraja

¿Qué cambios ha supuesto en tu vida?
Vivimos en una casa baja con jardín que, salvo la temporada de verano, tiene poquísimos vecinos, cosa que nos encanta. Hay poca contaminación y tenemos las playas y calas a tiro de piedra. Hay muchísima vegetación y pajaricos, y unos atardeceres de postal.

¿Te costó encontrar casa al ser un destino turístico? ¿Dónde vives actualmente?
Uy sí, aquí llega la cara oscura de la postal. Nos mudamos unas 5 veces porque es muy complicado encontrar casa para todo el año. En verano te tiran… si no quieres pagar miles de euros. Gracias a contactos de amigas encontramos la casa donde estamos ahora: para todo el año con un alquiler aceptable en el kilómetro cero de La Manga.

La Retocadora: Breakfast. Foto de Tessa Doniga

¿Has hecho amigos en el pueblo? En general, ¿te has sentido bien recibida?
Vinimos a vivir a esta zona porque tenemos una gran amiga de aquí que se volvió hace unos años, sería una buena candidata para otra “A la fresca con…” Hemos conocido gente fantástica a través de ella, con gustos muy parecidos a los nuestros e ideas afines, no solo este tipo de pensamiento no normativo está en las ciudades. En general sí nos sentimos bien recibidos, salvo por el tema inmobiliario que nos costó unos cuantos disgustos.

¿Qué echas de menos de la ciudad?
Sobre todo a las amistades más cercanas, museos, librerías y tiendas de segunda mano.

¿Necesitas ir a alguna ciudad cercana a menudo? 
Cartagena es la ciudad donde están los servicios y administraciones de la zona, así que de vez en cuando hay que ir a arreglar papeleos, coger el tren, médicos…pero lo tenemos muy cerca.

La Retocadora. Portadas para diversas revistas

¿Tienes coche? ¿Crees que es imprescindible para vivir en un pueblo?
Imprescindible no creo que sea, pero es mucho más necesario que en una ciudad. Tengo un troncomóvil heredado de la familia y me encanta la independencia que me da. Si fuese eléctrico sería lo más… Lo que no me imaginaba es la cantidad de gastos que genera.

Háblame de tu trabajo (collage, retoque…) ¿Cuál es tu formación?
Estudié Bellas Artes en Valencia, de ahí derivé a Formación Profesional como diseñadora editorial y por vericuetos de la vida y gracias a mi BFF José Morraja acabé como retocadora de foto y ahí me quedé. La postproducción es un trabajo que me gusta mucho porque combina parte de mis estudios artísticos con otra parte más técnica que he ido aprendiendo a base de cursos especializados. Hay que echarle muchas horas al ordenador pero lo mejor es que puedo trabajar desde cualquier sitio siempre que tenga un buen portátil y conexión a internet. Esto me ha permitido venir a vivir a un pueblo sin tener que cambiar nada de mi faceta profesional. Otra ventaja es que puedo trabajar desde casa en mi propio despacho y colaborar con muchos profesionales creativos de la imagen. El collage empecé a hacerlo como actividad personal para desconectar del ordenador. También está muy relacionado con mi formación en arte y por casualidad me encontré con un grupo de collagistas en Madrid en donde hacíamos maratones de tijera y papel. Con el tiempo empezaron a llegarme encargos para portadas de discos y libros, cartelería, artículos de revistas y otros eventos, y ahora ya me planteo si esta faceta podría pagarme parte de las facturas.

¿Cuándo empezaste a hacer collage? ¿Qué es lo que más te gusta de esta técnica?
Empecé hace unos 10 años cuando me uní al grupo “Los Días Contados” donde hacíamos un collage al día partiendo de la misma imagen, ahí me enganché y hasta el día de hoy que sigo por mi cuenta. Me encanta combinar imágenes de revistas vintage y darles un nuevo sentido, si es con mensaje y humor, mejor.

Letypage: Flotar

¿Aprendiste la técnica por ti misma o te formaste en algún sitio?
Cuando empecé con el collage no había ninguna formación donde aprender, fue un proceso autodidacta y de compartir experiencias con otros collagistas amateurs y profesionales.

¿Cuánto tiempo hace que te dedicas al retoque fotográfico? 
Como freelance de retoque a tiempo completo desde hace 8 años. Anteriormente hacía algún retoque de forma esporádica dentro de mi trabajo de arte finalista.

¿Cómo llegaste ahí? ¿Buscabas una profesión que te permitiera trabajar desde cualquier sitio?
Sí, ese era uno de mis objetivos: no tener que coger el metro, no tener un horario y espacio fijo y no tener jefes que me explotaran. Afortunadamente lo he conseguido, ahora solo me exploto yo misma.

¿Qué crees que falta en general en los pueblos para que la gente creativa se mude allí?
Una buena conexión a internet, mejores comunicaciones de transporte público y posibilidad de tener espacios donde montar tu estudio/taller junto con otros creativos a unos precios asequibles.

Letypage: Cacti-Pet

¿Tuviste algún problema con la conexión a Internet?
No, empecé a buscar casa cuando supe que ya estaba la fibra instalada en el pueblo.

¿Alguna curiosidad que nos quieras contar sobre Cabo de Palos?
Es un cabo pequeño con un faro en la punta, así que vayas donde vayas hay agua, todavía se puede ver a los pescadores cuando vuelven al puerto, y los santos van en barca.

¿Qué echas en falta en el pueblo?
Pues algo tan básico y chorra como un sitio donde tengan una impresora, me tengo que ir a otro pueblo para hacer fotocopias.

Letypage: Calma Total

¿Cuántos gatos tienes ahora mismo? ¿Es más fácil convivir con mascotas en un pueblo?
Tengo 2 míos, uno de ellos de 21 añazos, otros 2 en trámite de adopción porque la acogida se está alargando y no les encontramos casa, y una colonia comunitaria de entre 4/8 gatos a los que alimentamos, esterilizamos y cuidamos todo lo que podemos dentro de su situación callejera. Todo esto gracias a la asociación del pueblo La Mar de Gatos que montamos entre unas cuantas amigas y vecinas viendo la precaria situación de los gatos en las calles. Hemos esterilizado, alimentado, dado en adopción, tratado de enfermedades y atendido cientos de casos felinos, todo de forma voluntaria y con las donaciones de personas privadas y de nuestros bolsillos. Esta parte es bastante agotadora ya que no recibimos apenas ayuda de las administraciones que deberían estar involucradas. Hacemos lo que podemos. Al tener una casa mucho más grande que en Madrid y una zona privada ajardinada, los mininos están en el paraíso y nosotros más cómodos con ellos.

¿Lo mejor y lo peor de vivir en Cabo de Palos?
Lo mejor es el entorno, no hay edificios grandes en el pueblo y sí zonas verdes. Hay playas y calas divinas y te puedes permitir casas más grandes que en la ciudad. Lo peor es que se depende más del coche, en verano hay demasiada gente (muchos creen que es un parque temático) y falta algún proyecto público que fomente la actividad creativa.

 

Letypage: Sisterhood